ESTRELLAS CON VIDA

ESTRELLAS CON VIDA
ESTRELLAS CON VIDA. Sólo si cada uno/a brilla el cielo se siente pleno y la TIERRA también...

martes, 14 de junio de 2011

PEDIR PERDÓN

Voy a intentar resumir, a ver si puedo. Tengo una perra (o la perra me tiene a mi, no lo tengo muy claro), que se llama Mimosa, porque precisamente, es muy mimosa, mimosa y sensible, sí una perra sensible. Resulta que el otro día estaba yo reprendiendo a una personita de 8 años con tanto entusiasmo y pasión, que no me dí cuenta hasta que Mimo (que así es como la llamamos) vino a mis brazos toda apesadumbrada en la actitud que toma cuando le digo "¡pídeme perdón!, es decir, en la actitud que toma cuando intuye que algo no ha hecho bien. Pues eso es precisamente lo que me transmitió con su actitud, que no lo estaba haciendo bien. Ella se pensaba que la reprimenda era para ella y lo que consiguió con su inocente actitud de perra fue que yo me diera cuenta de que la que estaba haciéndolo muy mal era yo. De una manera refleja, sin pensarlo, bajé mi tono de voz y pedí disculpas por mi actitud animal.

domingo, 12 de junio de 2011

Los secretos, SECRETOS SON...

Hoy he vuelto a reaprender que "los secretos, secretos son...". 
Hoy he saboreado el dolor que produce no respetar un secreto. 

Anoche mi hija Estela me contó un lindo y tierno secreto suyo. 
Cuando me lo contó me pareció precioso,  y que me lo contara me seguía diciendo de su enorme corazón.

Pues resulta que metí la pata, bueno más bien la lengua.
Pasadas unas horas ese hermoso detalle que me contó Estela, lo desvelé a mi hija Iris en el marco de una conversación. 
A Iris le llegó al corazón, y quiso transmitirle a Estela lo que eso la enterneció.
Pues, así hizo.

Por supuesto, Estela no tarda en concluir que ha pasado algo muy, muy importante y doloroso para ella: 
"su secreto ha sido contado", 
o sea su secreto, por mí no fue respetado. 
Yo, su mamá, no le guardé el secreto. 
Por tanto, no puede confiar en mí (concluye).

Hoy, domingo por la mañana, cuando Iris llega a casa, tras encontrarse con Estela en la habitación de ambas, al rato sale Estela de la habitación llorando y me dice: "mamá no me guardaste el secreto..."
Hoy he reaprendido que "los secretos, secretos son", jamás se me olvidará.
A mi hija Estela hoy le he pedido perdón con todo mi corazón, pues cometí un grave error.
Le prometí que jamás algo así volvería a pasar.

Lecciones para jamás olvidar.
Lecciones que vale la pena aprenderlas sin atravesar.
Lecciones de respeto a la confidencialidad.

Hoy he sentido dolor ajeno y propio por las consecuencias de mi acción.
Hoy me he convertido en mejor confidente.
Las cosas de las niñas y los niños son las cosas de ellos.
Por muy tierno que sea su secreto, digno de darlo a conocer al mundo entero, por la ternura y sencillez que muestra su ser, sigue siendo su secreto, y eso hay que cuidarlo como un tesoro muy valioso.
A partir de hoy soy mejor mamá, 
por que he entendido la importancia de los secretos de las niñas y los niños.

lunes, 2 de mayo de 2011

Un punto interesante. Las observaciones de mi hija Iris.

Hoy por la noche, mientras cenábamos Victor, Iris, Estela y yo, Iris se lanza a contarnos lo siguiente:

"¿Sabes que le digo a alguien si me pregunta si sé lo que me va a decir?", pues le digo: "pues no".

Toda la familia la escuchábamos con los ojos abiertos, sin entender nada de lo que estaba diciendo.

Y continúa explicando:
"Si le digo eso, seguramente me contestará: "pues no", o sea que es lo que dije: "pues no", por lo que estaba en lo cierto. Y si me dice que sí, es que también lo estaba.

La verdad es que nos quedamos boquiabiertos,... pues nos costó un poco entenderlo. Sin embargo, cuando lo entendimos nos pareció extraordinaria la conclusión lógica a la que llegó, la observación tan sutil que localizó. Se le da muy bien percibir esos pequeños detalles, tan interesantes.

Así que ya saben responder a una pregunta tan difícil cuya respuesta es siempre correcta. Es una maga, hizo magia con las palabras. Son mis casi 10 años de sabiduría que regala en esta tierra, pues el 9 de mayo llega a su primera década.

Es bella, tiene un corazón bello.

domingo, 10 de abril de 2011

INNATA ARTETERAPIA INFANTIL

Mi hija Estela, una tarde noché se enfadó conmigo. Me había pedido un dulce, y yo le dije que sí  y le expliqué que cuando yo saliera a ir a buscar a Iris (que estaba haciendo unas actividades fuera de casa) pasaría por la panadería y se lo compraría. Llegó el momento de ir a buscar a Iris.
En la cena, Estela me recordó si se lo había comprado, cayendo inmediatamente en la cuenta que se me olvidó por completo. Ésto no le gustó nada y se enfadó.
Salió de la cocina y a los pocos minutos me dió este dibujo.

Y me dijo ésta soy yo.
Con la misma se marchó, no tardando en volver y me dió otro dibujo, éste:

Y me aclaró: "por el dulce"... y se volvió a ir.

Enseguida llegó otra vez, con otro papel que mostraba otra emoción:


Me dice: "estoy rabiosa"....
La verdad es que la cosa me estaba encantando, pues observaba cómo se expresa tan creativamente.

Y se va.
Poquito después vuelve con otra artesanía entre sus manos, la cual me mostraba que así y todo empezaba a emerger otras emociones:


No sé si lo aprecian bien, pero recortó un corazón e hizo una mezcla de color y me dijo: "para tí".
 Y salió corriendo.
Llega otra vez con lo que fue el cierre de este artístico proceso emocional, y me regala el siguiente dibujo:

Me encantó el colorido recorrido que hizo con sus emociones en tan poco tiempo.
Me encantó su capacidad para expesar lo que sentía.
Me encantó su capacidad para hacérmelo saber.
Me encantó su capacidad de apertura a la aparición de variadas sensaciones y reconocimiento de que a pesar de vivir el enfado, eso no quitaba el amor que podía sentir.

Me puse a su altura, la cogí entre mis brazos y le dije que es preciosa y que me disculpara,
que no obstante son cosas que pasan en la vida y que me había gustado mucho cómo lo había vivido y expresado.
Que saber qué es lo que sentimos y hacerlo saber era muy bueno y sano.
Nos abrazamos muy fuerte y nos dijimos que nos queremos mucho.

Aprendiendo siempre.... y mis hijas son buenas maestras...

miércoles, 6 de abril de 2011

Educar y crecer compartiendo lo que sentimos, entendiendo lo que cada persona siente...

http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/935/uncategorized/el-reto-de-encajar


Muy recomendable este enlace. Me conmueve las emociones de los niños y las niñas. Me conmueve ver la pasión y la compasión de educadores que se entregan, cuidan y dan posibilidad a que las lindas flores de la humanidad se desarrollen y desplieguen en toda su hermosura... Así me gustaría que fueran todos los educadores del planeta...

Poniéndome guapa....

Hoy me he vestido diferente a como lo suelo hacer. Hoy me dijeron que tenía que ir guapa y me acicalé especialmente para el evento. Me sentía extraña, me veía diferente, mis zapatos de la bodas en vez de mis zapatillas de deporte, mi camisa cerrada donde normalmente va una sencilla camiseta...Pero la extrañeza se me quitó cuando me encontré sentada en un banco a Lidu, una persona calificada como sin hogar, aunque tenga un techo poco habitable. La conozco desde hace 10 años pero hacía tiempo que no charlaba con ella. Sentadas en el banco, compartiendo lo que está siendo nuestras vidas en estos últimos tiempos, se me olvidó por completo mi aspecto físico, sentía simplemente que hablaba con otro ser, con una persona que a pesar de no tener dinero para coger una guagua, me daba ánimos, a mí, que tengo mi confortable vida  aún estando en el paro y en plena la crisis.
Cuánto tenemos que aprender los que, como yo, juzgamos sin saber,  a la ligera, la vida de los demás. Los que en algún momento pensamos que podemos ayudar a otros porque consideramos que tenemos más recursos de todo tipo. Pues he de reconocer que, la mayoría de la veces que me he puesto a charlar con personas como Lidu, que han sido muchas, la sensación que me ha quedado por dentro ha sido que ellos me han estado escuchando de corazón, sin más, sin intentar ayudarme, ni contentarme, ni aleccionarme, ni juzgarme, consiguiendo un efecto en mí de bienestar. Sin embargo, cuántas veces no habré hecho yo todo lo contrario con ellos y quién sabe los efectos que habré causado pretendiendo que se sintieran bien.
Cada vez lo tengo más claro, nos valdría más la pena simplemente sentir más y pensar menos, a lo mejor así nos olvidaríamos por completo de la ropa que nos ponemos y de las distancias que vamos creando.